Cuenta la leyenda que Santiago Apóstol, en uno de sus viajes para predicar el evangelio,
se clabó una astilla en la planta del pie. Al ser de noche, le resultó imposible sacársela y, entonces, bajó un ángel con un farolillo para alumbrar el pie del Santo y que éste pudiese quitarse la astilla.

La rememoración de este hecho se ha convertido en una de las fiestas tradicionales de Balaguer. En ella participan principalmente menores, vestidos con los trajes tradicionales catalanes y portando cada uno de ellos un farolillo iluminado con una vela.

Durante muchos años, el maestro Ernest Ermengol, ex-profesor de la escuela Àngel Guimerà, fue un claro impulsor de la festividad, escribiendo composiciones musicales que cantaba y tocaba con su acordeón y facilitando a los menores los farolillos y complementos de la vestimenta tradicional.

En la actualidad es posible adquirir los farolillos en nuestra ferretería. Tenemos varios modelos, desde los clásicos con velas, hasta los más modernos, con iluminación eléctrica, más seguros para ser usados por los niños.